El cifrado de César
En el tablón del viejo mercado el Cuervo deja sus mensajes: uno está escrito con un cifrado que desplaza las letras, otro "en espejo". Descífralos los dos y encuentra el código del depósito.
Laboratorio 3 de 6 de la ruta Codificaciones y secretos. Si te atascas tienes 3 pistas, de la más vaga a la más precisa: cuestan 0, 40 y 150 XP.
Qué aprendes
Los objetivos se completan solos mientras trabajas en el terminal; cada uno vale puntos de experiencia:
- Leer el README (50 XP)
- Estudiar los apuntes sobre el cifrado (50 XP)
- Descifrar el tablón con tr (ROT13) (150 XP)
- Dar la vuelta al texto en espejo con rev (150 XP)
Temas: codici, rot13, cifrari.
Los comandos que usarás
El terminal es simulado y entiende unos cuarenta comandos de Linux. En este laboratorio te servirán sobre todo estos:
cat: muestra el contenido de un archivo: la forma más directa de leer configuraciones, notas y registros.tr: sustituye unos caracteres por otros: con las reglas adecuadas aplica o deshace ROT13.rev: invierte cada línea carácter a carácter, como un espejo.
El entorno simulado
Trabajas en una shell de Linux simulada, en la carpeta personal del usuario runner: archivos y carpetas inventados, ningún objetivo en red.
La lección de defensa
Con el laboratorio resuelto, el informe explica qué falló y cómo protegerse:
ROT13 y el cifrado de César son "cifrados" solo de nombre: la regla es pública, no hay ninguna clave secreta y bastan como mucho 25 intentos para romperlos. Escribir un texto al revés es aún menos. La seguridad no puede basarse en ocultar el método (principio de Kerckhoffs): hacen falta algoritmos públicos y sólidos como AES, con una clave secreta larga y aleatoria.
Antes y después de este laboratorio
Para abrirlo debes haber resuelto:
- Hexadecimal (Codificaciones y secretos, fácil)
Después de este laboratorio puedes pasar a:
- Capa sobre capa (Codificaciones y secretos, medio)
La ruta Codificaciones y secretos
Codificaciones y secretos enseña una distinción que salva muchos datos: codificar no es cifrar. Base64, hexadecimal, ROT13 y texto en espejo cambian el aspecto de la información pero no la protegen, porque cualquiera la devuelve a texto claro sin ninguna clave. En los laboratorios reconoces estos formatos por su aspecto, los quitas capa a capa aunque estén apilados, extraes el texto legible de un programa compilado y entiendes por qué para proteger de verdad un secreto hacen falta cifrado real, hashes con sal y un gestor de secretos.